miércoles, 18 de agosto de 2010

Sexto día: Puesta de sol

Bueno familias y amigos, nuestro viaje está llegando a su final. Estambul nos ha inyectado su sello y cuando volvamos seremos las mismas personas pero algo más felices por haber cumplido uno de nuestros sueños.
Primera parada: Estación de tren de Sirkeçi. Nuestro día empezó a la hora de siempre y nos dirigimos hacia la estación de Sirkeçi, antigua estación del Orient Express, tren que unía París con la antigua Constantinopla, hoy Estambul, desde 1872. Aquí aún conservan vagones de dicho tren, objetos y antigüedades del mismo. Aunque no era una visita programada ni se encuentra como visita turística en la mayoría de guías, al estar tan cerca de nuestro hotel creíamos oportuno inmortalizar detalles de la historia de este tren.
Posteriormente, de allí buscamos el tranvía y nos montamos en dirección Fatih, uno de los barrios con más arraigo religioso de la ciudad.



Segunda parada: Fatih. Como la mayoría de las zonas o barrios que componen la ciudad, todas cuentan con una o más mezquitas de referencia, en este caso tienen la Mezquita de Fatih. Al hablar de mezquita no hablamos de cualquier mezquita, lo que pasa que después de ver y describir tantas, me resulta cada vez más complejo resaltar detalles de cada una, aunque tienen mucho que resaltar. Todas las mezquitas que estamos visitando suelen tener una historia muy importante, creadas en su mayoría en el medievo y como en la mayoría de ellas, no está compuesta solo y expresamente por la sala de rezos, sino que también cuenta con enormes parajes de arboleda, un gran cementerio y la típica zona de lavadero.

         Además de su mezquita, queríamos conocer el ambiente de su gente y analizar las características del barrio, de ahí que nos moviésemos por toda la zona caminando y observando los encantos de esta zona. Como detalle casual, caminando y caminando por sus calles nos encontramos con un mercadillo, parecido al que todos acostumbramos a ver allí los martes, aunque mucho más grande. Allí lo más común que suelen decir los vendedores turcos es "Bistiro, bistiro", palabra la cual me tiene en vilo, ya que me encantaría saber su significado, aunque lo extraigo por deducción, o es "barato, barato", "oferta, oferta" o "a lira, a lira". Y creemos que es la última, aunque no lo tenemos aún seguro, jejje.

            También a destacar son los puestos de frutas y hortalizas porque tienen una pinta buenísima. Hay unas moras como melones, unos melones dulcísimos como el caramelo y unos caramelos echo a mano con multitud de frutos secos que quitan el sentido. En fin, un gran manjar alimenticio (sin contar los kebak que por mi están para tirarlos a la basura).


    De su gente, hacer hincapié en la vestimenta de las mujeres, ya que aún van más tapadas, apenas se le ven los ojos y van vestidas completamente de color negro. Imaginaros como le tiene que oler el .........  Por cierto qué buenos higos se ha comido Sisuka hoy.

Tercera parada: Uskudar. Una vez recorrido el mercadillo decidimos cambiar de transporte y pasear en bus, ya que la estación de metro nos quedaba lejos. Como el mundo de la carretera en Estambul es como es, en cuanto pudimos ver el bus con la palabra Eminonu, nos tiramos a él y nos colamos por la puerta de atrás, sin saber si iba o venía de allí. Pero a dos afortunados no se les puede pedir más, y acertamos, el bus nos dejó en el destino previsto después de frenar 50 veces, pitar 70 veces y casi vomitar la fruta que habíamos comido en el mercadillo. Nada más que por eso me negué a pagar el ticket del bus y tal como entramos, salimos por la puerta de atrás sin una sola palabra de nuestro amigo "Fernando Alonso". ¡Qué cara tenemos!

De Eminonu a Uskudar (parte asiática) lo hicimos en barco. El trayecto es muy cómodo, cortito y fresquito y apenas se tarda 20 minutillos.


     Cuando al principio conocimos que Estambul tenía una parte asiática, creíamos que incluso íbamos a notar cierta diferencia en su arquitectura, pero apenas hemos notado el carácter oriental en sus calles. (La verdad que no lo hemos recorrido entero, pero visto ol visto es igualito que la parte europea). Hoy entre charlas y charlas nuestras, comentábamos que no es normal la cantidad de comercios que hay en Estambul, y analizábamos según lo vivido estos dias que del 100% de la población, creemos que más de un 60% se dedica al comercio, ya sea directa o indirectamente, legal o ilegal y el resto 40% a los medios de transporte porque no os podéis ni imaginar la de criaturas que trabajan como taxistas "camizaces" , en buses (hemos visto autobuses numerados hasta el 500 y pico), tranvía y metro (que aquí es lo mismo, ya que a veces circula por encima y otras subterráneo), barcos (numerosos destinos con un horario extensísimo de salidas y llegadas), trenes y aviones (cuenta con dos aeropuertos). En fín, a esta simple conclusión hemos llegado, algo fácil si te quedas aquí solo 2 o 3 días.
     En realidad la visita a Uskudar tenía su objetivo: ver la maravillosa puesta de sol desde la parte asiática sentados en unos cojines a pie del Bósforo tomándonos un cay té o lo que es lo mismo un té turco. Y así ha sido. Solo nos ha faltado una buena cámara de fotos que inmortalizase lo que nuestros ojos percibían y no creo que sea Carlos Ruiz Zafón para describirlo tal como lo hemos visto, pero bueno, lo intentaré aunque siempre debéis de dejaros guiar por vuestra imaginación y también dejar un espacio en el aire por si algún día veníis por estos lugares.


    Situándonos a pie del Bósforo, teníamos enfrente la torre Leandro, una hermosa arquitectura conocida por los turcos como Kiz Kulesi (Torre de la Virgen), construida en el siglo XII por orden del emperador bizantino Manuel Komnenos con el fin de fijar en lugar firme la cadena que cerró el paso por el Bósforo de los barcos.
Dos leyendas famosas envuelven a este monumento. La primera cuenta que Leandro, un jóven de Abidos se enamoró de Hero, sacerdotisa de la diosa afrodita. Como ambos vivían separados por el estrecho, Leandro cada noche cruzaba a nado el Bósforo guiado por el resplandor de la antorcha que encendia Hero, pero una noche de tormenta la llama se apagó y murió ahogado. Cuando su amada se enteró se arrojó también a las aguas del estrecho.
La segunda leyenda cuenta que el emperador mandó construir la Torre para que allí viviera su hija, ya que una adivina había pronosticado que ésta moriría por la picadura de una serpiente. Su padre intentó evitarlo rodeando su casa de agua. Sin embargo, de una cesta de manzanas que había recibido la jóven salió una serpiente que la mató con su picadura.



Con esta torre y todo su encanto como telón principal en medio del estrecho y con una imagen completa de toda la parte europea de Estambul con todos sus minaretes mirando el cielo primero azul, luego verdoso, anaranjado, rojizo, grisáceo y finalmente negro, con la luz de la luna a la izquierda haciendo brillar su resplandor en el mar y reflejados en nuestros ojos, con esta pura estampa ya grabada para siempre en nuestra retina, he intentado trasnmitiros un poquito de mi recuerdo para animaros a vivir algún día lo que nosotros hemos tenido el placer de hacer hoy.
Finalizada la puesta de sol, regateando a un turco para comprar un paquete de pipas grandes por 1 lira, regateando a otro para que nos vendiese una foto pequeña que hacía e imprimía al momento por 2,45 liras que me sobraban en el bolsillo (al final lo conseguimos pero nos dijo dos o tres piropitos en arameo) y con todo esto a nuestras espaldas, volvimos al puerto de Uskudar para coger de nuevo el ferry hasta Eminonu sobre las 21,30. De aquí para el hotel, a ducharnos, escribir y dormir.

Termina aquí nuestro sexto día, besos a  todos y prepararos para la vuelta que llevamos fotos para que os hartéis. Desde la 402 del Sude Konak nos despedimos hasta mañana.

3 comentarios:

  1. Que maravilla, cada día estoy deseando que este colgado el relato y las fotos, por minutos me traslado allí, se positivamente que me gusta y que me sentiría igual de bien que vosotros , aunque eso nunca pasará, a tu padre no lo llevo allí de ninguna de las maneras, ni tampoco haria esas rutas. Me conformare con vuestra experiencias y con esas maravillosas descrpciones. Cuando vuelvas piensa en escribir, la verdad que se te da bastante bien.
    M ea legro tanto por vosotros¡¡¡¡¡¡, sé que es un experiencia única pero tambien repetible, porque no¡
    No se si hoy llegara el comentario , otras veces lo he intentado pero soy un verdadero topo de la informatica.
    Besitos para los dos, os extrañamos y queremos verlos pronto. Besitos muy muy tarifeños para mis dos turcos. Mamá

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  2. Que ilusión, se publicó mi comentario¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    Mañana comienzo a trabajar, se me olvido de comentarlo anteriormente.
    De nuevo besitos Mamá

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  3. Muy bien mami, si no es tan difícil publicar un comentario. Bueno ya empezó nuestro séptimo día y estamos a puntito de irnos. Besitos.

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