Muy buenas, espero que nos estéis siguiendo ¿no? porque la verdad que echo un ratito aquí todas las noches, pero bueno sarna con gusto no pica.
Pues sí, hoy lo he titulado con el título "el asentamiento en Estambul" y es que ya nos sentimos como auténticos turcos. Estamos acostumbrados a su música, a sus olores, a sus calores, a sus comidas, a sus rezos, a sus cuchicheos, a verlos comer solo de noche (porque no se si sabéis que estamos en el mes del Ramadán y desde la primera luz del alba hasta la puesta del sol deben estar sin comer, beber, ni hacer el amor, vaya fiesta, ¡igualito que las nuestras, que son todo lo contrario! Para nosotros cuánto más comida y más bebida, más hacemos el amor, jeje si es que nosotros sí que sabemos.
Hoy hemos cumplido con creces nuestras expectativas, ya que hemos visitado todo lo previsto. Bueno empezamos a describir ¿vale? Ahh antes de empezar, hoy voy a intentar ser más breve porque de verdad os aseguro que estoy medio muerto, con un dolor de pies que creo que he regastado los tenis.
Primera parada: Palacio de Topkapi. Enorme palacio donde toda la saga de los sultanes del Imperio Otomano habitaban con las máximas comodidades como todos os podéis imaginar (hasta una sala donde hacían a los chavales la circuncisión). Está a 5 minutos del hotel y aunque antes tuvimos que cambiar dinero de euros a liras, pues llegamos un poco tarde, sobre las once de la mañana y ya a esa hora el calor aprieta y la gente amontona todo estos lugares.
En el palacio nos alquilamos un audio-guía en español, es decir, para que mi suegra lo entienda (jejej) es un aparatito con dos auriculares donde vas pulsando un numero que corresponde a un monumento concreto y te explican todo sobre él. La verdad que está bien porque por lo menos te entera de cosas que es lo importante. Bueno pues aquí nos tiramos aproximadamente 2 horas, de un lado para otro con millón de gente y sobre todo grupos inmensos de chinos. Os juro que no os exagero, reconozco que soy muy tiquismiquis para los olores, pero es que tengo un olor a "Chino derretío" metido en la nariz que no me lo quito ni echándome colonia (por cierto no paran de ofrecerte colonias por aquí de las mejores marcas a 2,5 euros = 5 liras, pero es agua, no huele ni 1 minuto). En fin, creo que los chinos desprenden un olor muy particular que a mí personalmente me parece un olor muy fuerte y más si están choreando de sudor.
En este palacio puedes ver desde los mejores trajes de los sultanes, sus joyas y reliquias, hasta sus tronos de oro y demás lugares donde solían estar (harén, sala del jefe médico, sala de la justicia...).
De allí ya nos marchamos con un cansancio que no veas, porque de estar 2 horas de pie y a pleno sol, la verdad que cansa, pero ahí estamos vivitos y coleando.
Segunda parada: Mezquita nueva. Es otra mezquita más de las tantas que hay aquí. Es muy bonita con inmensos minaretes que se dejan ver por toda la ciudad. Las plazas, al ser domingo, están repletas de gente, aunque no se qué hacen porque ni comen, ni beben así que lo único que hacen es rezar y mirar las chicas guapas, que vaya tela los ojitos. A más de uno se le saldrán las pupilas de su sitio porque no es normal lo mal que están estos señores. Hoy de nuevo hemos tenido un roceteo con otro turco, ya que paseando se suelen intentar rozar con las chicas y si las ven sola pues más aún y con Sisuka pues como a veces no podemos caminar de la mano y vamos uno detrás de otro pues uno haciendo como que perdía estabilidad se rozó demasiado descarado con la nena, y a ella no le gustó un pelo su actitud, diciéndole en español ayudándose de lenguaje de signos, que le iba a dar un puñetazo (jejeje, ole ahí los cojones de Sisuka). Yo volví a decirle ¡Oye, caution, caution! Un amigo suyo nos dijo que le disculpáramos porque no lo había hecho con intención alguna y que además era mudo, o eso entendimos, ya que nos hacía gestos como si tuviera la lengua cortada. (Bueno y aunque esto debería de contarlo después, no importa porque va al hilo del asunto. Resulta que en un ferry había una parejita alemana o inglesa, la chica con una faldita vaquera muy decente y el chico normal. Pues dos chavales que había por allí, no paraban de mirarla y cuando nos dimos cuenta le estaban echando fotos a las piernas de la chica con el movil. Os podéis hacer una idea con este sencillo ejemplo de cómo están de mal estos tios. En fin, su cultura es así y no la vamos a cambiar ni mucho menos).
Caminando por la zona de la mezquita nueva, que está frente al puerto de Eminonu y al puente Gálata, hemos visto el Bazar de las especies y aunque no hemos entrado porque iremos otro día, es muy similar al gran bazar pero con la diferencia que en éste último suelen comprar los turistas y en el de las especies compra la gente de Estambul.
Tercera parada: Mezquita de Solimán el Magnífico. Después de subir cuestas y cuestas desde el puerto hacia el corazón de la ciudad en busca de esta mezquita, tuvimos la mala suerte que está actualmente en obras y por tanto cerrada al culto y a las visitas. Una pena, porque parece que también tiene su encanto.
Desde aquí volvimos de nuevo para la zona de la mezquita nueva y el puerto de Eminonu donde había mucha movida y buscamos algo donde comer, y así fue porque nos sentamos en un hotel - restaurante llamado Saray.- Aquí hemos comido pasta italiana porque de lo demás ni entendemos los alimentos turcos de la carta ni nos apetecía, así que fuimos a lo seguro porque teníamos prisa por coger el ferry con dirección a Eyup.
Cuarta parada: Eyup. Sobre las 16.30 llegamos a la estación del ferry con destino Eyup, la cual estaba un poco perdida. El precio de los tickets es irrisorio, 75 cent. por persona y el trayecto de unos 35 minutos.
El recorrido que hace es a través del cuerno de oro, es decir le llaman a esto a un brazo de mar que existe entre Estambul vieja y Estambul nueva. Pues el ferry va haciendo paradas a ambos lados de las costas hasta llegar a nuestro destino. Muy bonito el viajecito y muy fresquito ya que salimos a la cubierta del barco.
Una vez allí teníamos dos paradas previstas, la mezquita del Sultan Eyup y el café Pìer Lotti.
Eyup es un barrio muy religioso, aún más si cabe que la parte donde nosotros estamos y allí al ser domingo, la gente avasallaba las mezquitas con los rezos y compraban en unos mercadillos que ponían por las calles con especies, caramelos, telas turcas, calzoncillos... Gente pegada una detrás de otra, con más calor que cagando en una churrería, pero conseguimos llegar a nuestros destinos.
La mezquita estaba atestada, al ser festivo y encima ramadán rezan a todas horas y como estábamos un poco cansados y con demasiado calor pues tampoco nos quisimos entretener más y solo la vimos desde el patio interior.
Quinta parada: Café de Pier Lotti. Pelotazo de lugar. Es un bar subido a lo alto de la ladera sur de Estambul con mucha tradición y con unas vistas inigualables. Allí tuvimos que subir en funicular (en tarifeño teleférico) que por 75 cent.nos llevó al bar, atravesando un monte curiosísimo, ya que a lo largo de toda la extensión de la montaña están los cuerpos enterrados de los musulmanes que allí viven, es decir, su cementerio. Pudimos ver incluso un entierro, y también destacar que cada familia parece tener su pequeña parcelita de 5 metros cuadrados aprox. donde entierran y veneran a sus familiares, plantándoles semillas que riegan a menudo, en vez de colocarles flores.
Una vez arriba, nos quedamos impresionados de las vistas de todo Estambul, donde podíamos divisar el cuerno de oro, el estrecho del Bósforo, la parte antigua la parte nueva y la parte asiática. Todo esto es lo que se ve desde este lugar, y encima más a gusto encima acompañado de un buen té típico turco con gran sabor a manzana y un café turco extraño (ya que tenía millón de zurrapa) en taza de chupito típica como las que hace la del Tejá. En fín, peor que el que me ponía mi suegra (jejeje).
Finalizando ya el día,volvimos para Eminonu sobre las 20.45 y paseamos hasta las 23.00 aprox. por el puerto viendo un montón de puestos con ropas, comidas, zumos de naranja que te hacen al momento, bocadillos de caballa con verduras...
En fin este ha sido nuestro tercer día. Muy contentos por estar conociendo tantos sitios y por introducirnos por unos días en esta cultura tan diferente. Sinceramente deciros que aunque contamos muchas cosas sobre los turcos (hombres), no todos son iguales. En general son muy respetuosos, amables, serviciales y Sisuka dice que muy feos. En estos días seguiremos buscando lugares llenos de pasión y encanto. Me siento más cortito de palabras hoy y os voy a dejar ya. Desde la 402 del Sude Konak con los calcetines sucios de andar por las mezquitas, escaldaos hasta las rodillas del calor y con los pies como las botas de Papa Noel, os dejamos para volver a vernos por aquí mañana si Dios quiere.
Besitos turcos para todas nuestras familias y deciros que si queréis algo en especial del Bazar decírnolos ya porque quizás vayamos mañana y no volvamos a ir más. Eso es muy grande y cansa mucho regatear con uno y con otro, además del escaso tiempo que tenemos y lo mucho que visitar aún. Mandarnos sms o email diciéndolo.
Hosçakalin, lo que tradudido resulta ADIÓS.

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