viernes, 13 de agosto de 2010

Y llegó el día. Hoy ha sido nuestro primer día en Estambul.

Saludos a tod@s, familias en particular.
             Ha sido un día bastante duro que aún a las 23: 59 (hora local) no ha terminado. Todo empezó a las 5.00 de la mañana cuando sonó el despertador indicándonos que teníamos que correr para Málaga, dejar el coche en el Parking (por cierto, bastante barato) y embarcar hacia Madrid donde nos esperaba otro vuelo a las 11.30 dirección aeropuerto de Atartuk (Istanbul).Todo nos ha ido bien, pero la verdad que muy estresados, muchísima gente por los aeropuertos, muchas carreras de terminal a terminal, aduanas, maletas, ni un mísero café... pero bien, aunque con retraso en el vuelo de Madrid. La verdad que salimos sobre las 12.30 y hemos llegado a las 15.00 h, y además con un lunch ofrecido por cortesía de Iberia. En fin, voy al grano.
            Llegamos a Istanbul y comienza la supervivencia para dos tarifeños con nivel elemental de Inglés típico guiri. Lo primero que hicimos fue correr y correr para pagar el visado (15 euros por la cara), ponernos en cola para pasar el control aduanero y recoger el equipaje, ya que habíamos quedado con la recepción del hotel con un servicio de transporte, el cual nos llevaría al hotel. Y así fue. Conforme a lo previsto, salimos con nuestro equipaje sano y salvo como si de Alfredo Landa se tratara y empezamos a leer cartelitos de turcos que sostenían en sus manos con nombres y nombres de multitud de clientes. Entre tanto papel, tanta calor y tanto turco vimos una réplica de Schekarajade Fukentes o algo similar, lo cual dedujimos que era nuestro chofer. Hasta aquí nos salía todo redondo, pero las turbulencias que no hemos sentido en el avión las empezamos a sentir en esa furgoneta ford con asientos manchados de sabe Alá que es, colocados en dos hileras horizontales una enfrente de la otra. Esos 20 Kms hasta el Hotel fueron de los peores hasta el momento. El señor conductor colocó una música típica turca (mezcla de árabe, griega y música antigua) que con los 30 graditos, el olor que desprendía y la velocidad a la que circulaba entre una inmensa nube de coches amarillos llamados Taksi, tranvías, peatones y demás coches, nos hicieron plantearnos si habíamos acertado contratando el servicio de transporte o hubiése sido mejor irnos en metro. Además para más inri, este señor no hablaba nada más que turco, por lo que íbamos en absoluto silencio y cuando hablaba lo hacía con su móvil a 100 Km/h. En fin, os juro que hemos pasado miedo, no exagero.

         La furgoneta nos deja en la misma puerta del hotel donde nos recoge el típico botones amabilísimo que nos lleva los bolsos hasta la recepción. Allí nos esperaba nuestro amigo Selcuk (y digo amigo porque nos hemos estado mandando información sobre la reserva durante estas semanas vía emails). Selcuk nos hablaba en un inglés fluido al que le respondo, mmmm...  slowly please. Después de todo nos da la habitación 201. Ahí que vamos tan contentos con nuestro inseparable botones a la habitación, a la cual por poco ni cabemos. Abrimos una ventana y resulta ser un patio interior sin luz solar y todo negro, con más calor que en Écija ahora y encima con un baño tipo "Bar el Grifo"... En fin un verdadero chasco. En ese momento empecé a ponerme triste, entre lo mal que lo había pasado en el coche y viendo que me tenía que quedar 7 noches en esa sauna, me dió un auténtico bajonazo, a lo que respondimos rápidamente bajando a hablar con Selcuk. Is possible other room with windows please? A esto nos responde que me puede ofrecer una habitación familiar pero que mañana la tenemos que cambiar por otra, ya que está reservada. En fin que esta noche os escribo desde una habitación familiar con dos ventanas, pero mañana Dios dirá.

       A todo esto pensaréis ¿y éstos no han visitado nada? Pues sí, cómo no, aunque íbamos casi arrastrándonos porque estamos cansadísimos.Hemos hecho la típica vueltecita de bienvenida alrededor del hotel y a  lo tonto a lo tonto nos hemos recorrido casi todo Sultanhamet (centro histórico de Estambul), así como el puerto de Eminönü y el puente Galata que une la parte antigua con la moderna. Si os soy sincero, tanto a Sisuka como a a mi se nos ha quedado el cuerpo raro al principio del paseo, porque aunque ninguno decía nada aquello parecía una mezcla de Tanger y Algeciras, con edificaciones antiquísimas, lleno de bazares, de olores, de suciedad y de gente. Pero eso solo fue una primera y mala impresión, ya que después subimos por Sirkeci hasta Sultanhamet y vimos otro ambiente totalmente diferente con mucho europeo (y español), bellísimas mezquitas iluminadas y gente de aquí bastante simpática. Hemos visto que estamos alojados en un contexto muy céntrico a dos pasos de todos los atractivos que Estambul puede ofrecer a los paseantes. Espero descansar bien en cuanto os deje (porque Sisuka ya está dormida) y levantarme mañana con fuerzas y ganas para desayunar, cambiarnos de habitación (mmm...) y visitar lo que tenemos programado (Mezquita de Santa Sofía, Hupódromo, Mezquita de Soliman, Mezquita azúl, las cisternas subterráneas de Yerebatan y lo que nos plazca o nos de tiempo.)

  En fin esto ha sido el día de hoy, creo que no está nada mal. Espero que conforme pasen los días vaya recortando mis descriciones porque sino dormiré muy poco y vosotros os aburriréis de leerme. Sed buenos que nosotros lo seremos y de verdad que os hecho mucho de menos.

(Ahh por cierto, a las 21.19 se me encendió una luz en el cerebro que me recordó a mis 9 negr@s bembones. Con mucha envidia y con medio corazoncito puesto en San Francisco estoy seguro que ha sido un pelotazo. Ya me pondréis los pelos de gallina cuando vuelva).

Besitos de estos dos tarifeños en Estambul.

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