martes, 17 de agosto de 2010

Quinto día: 360º en Estambul

Hola tarifeños, ¿qué tal? Seguro que tan bien como nosotros o eso esperamos, Hoy nos hemos tomado el día con otra filosofía porque desde por la mañana que nos levantamos a desayunar estamos cansados, y creemos que es acumulado de días atrás. Pero vamos que no os creáis que nos hemos quedado en el hotel ¿eh? Ni mucho menos.


Vista de la terraza del hotel


Primera parada: Torre Gálata. Como todos los días nos levantamos tempranito y nos fuimos a desayunar al buffet del hotel. Siempre desayunamos lo mismo porque la mitad de las cosas son chacinas, mermeladas de muchos sabores, huevo duro… En fin un montón de alimentos que nosotros no estamos acostumbrados a meternos por cuerpo al desayunar, así que con pan, fruta y café más que listos.

Andandito llegamos a la Torre Gálata, está pasando el puente que tiene el mismo nombre y del cual he hablado estos días atrás. Es espectacular ver todo Estambul desde una altura de unos 50 metros. Se tiene una panorámica de 360º de toda Estambul y por eso es referencia en la arquitectura de la ciudad y visita obligada para los turistas.



Segunda parada: Palacio de Dolmabahçe. Desde la estación de metro de Karakoy (justo al termimar el puente Gálata), cogimos el tranvía que nos dejó a pocos metros de dicho palacio. Es un palacio construido sobre el S. XV entre Besiktas y Kabaças. Por allí pasaron muchísimas generaciones de sultanes hasta hoy día que la República turca protege todos estos edificios históricos desempeñando la función de museos abierto al público. La verdad que no llegamos a entrar y solo lo vimos desde fuera porque tampoco teníamos demasiado interés en él, ya que suele ser más de lo mismo.

Palacio de Dolmabahçe. El gordo y dos maderman detrás inmóviles


Tercera parada: Estadio de fútbol del Besiktas. Justo en frente del Palacio se encuentra este estadio de fútbol, hoy día andan por aquí personajes muy conocidos para nosotros como son Guti y Schuster. Ha dado la casualidad que jugaba hoy a las 19.00 contra el Helsinki las clasificatorias para la UEFA Champions Ligue y al parecer ha ganado. Había ambientillo por las calles con la gente vestida de los colores blanco y negro del Besiktas. No hemos comprado entradas, aunque llegamos a mirar incluso precios, pero quedaban muy pocas, no estaba demasiado interesado en el partido y tampoco me apetecía demasiado. (He de deciros que estamos hoy un poco cansados, la verdad que las palizas de estos días no ha pasado factura y nos lo hemos tomado hoy con mayor tranquilidad).

Estadio del Besiktas


Cuarta parada: Taksim. Es una plaza muy céntrica de la parte nueva de Estambul, digamos que es como La Cibeles en Madrid. De allí baja una gran calle comercial que se llama la Istikal Caddesi donde te puedes encontrar tiendas de todas las marcas europeas. Aquí hemos comido hoy, ha sido la primera vez en mi vida que he comido descalzo y sentado en un cojín en el suelo. ¡Vaya si estaba incómodo! ¡Se me quedaban las piernas dormidas de no estar acostumbrado a comer en esa postura!
   El restaurante era típico turco, con gran historia y muy buena presencia. Allí los camareros muy amables como siempre y la comida normalita, ya que a veces cuesta entendernos incluso en inglés, porque si nosotros apenas hablamos bien inglés, ellos están por el estilo, así que es conversación de besugos. Sisuka comió kebak con pistachos (no se parece en nada al que podéis imaginaros), trae un plato con la carne como en un pincho, una especie de sémola parecido al arroz, vegetales a la parrilla y encima del plato una torta de pan de pizza doblada, imagino para que te lo metieses todo dentro. No le ha gustado demasiado. Y yo intenté pedirle una pizza turca de carne, pero al explicarle que no quería cordero porque no me gustaba y que prefería pollo, al final me trajo el mismo plato que a ella pero en vez de su carne, ALITAS DE POLLO. Tiene cojo….  De una pizza a alitas de pollo hay un trecho ¿no? Además… ¿cómo me meto las alitas de pollo en la torta del kebak? Pero bueno son cosas que se quedan en el tintero y que no pasan a más.
La verdad que apenas hemos comido porque no nos hacía mucha gracia la sémola esa y las alitas tiene poco que comer. Pero me daba apuro dejar los platos casi llenos, así que me tuve que inventar una de las mías y me cogí una servilleta en uno de esos momentos que no teníamos camarerios rondando por allí, y lo llené a tope de sémola de los platos. Le hice una pelota y me lo guardé para tirarlo en la calle. Jejeje, no quería que se mosquearan por dejar los platos llenos, pero es que a veces no te entran las cosas por el ojo.



         En fín, no creeros que hemos hecho mucho más hoy. Después de comer seguimos caminando la calle comercial hacia la torrre Gálata de nuevo y de allí cogimos un tranvía hasta las puertas del hotel. ¿Hotel? Sí. Nos hemos pegado una merecida siesta, además de descansar nuestras piernas y limpiar nuestros estómagos. Ya a las 21.00 hemos salido a dar una vueltecillas por la parte del puerto con multitud de puestecillos por el suelo, gente vendiendo fruta, bocadillos de caballa… Y de vuelta al hotel. Para vuestra información, tenemos los estómagos delicados y hemos cenado fruta, jejeje, melón pelado en una tarrinita de plático por 0,75 cent, 1,5 Liras. Debemos cuidarnos que aún nos quedan varios días por aquí y las comidas tienen muchas especies y picantes a las cuales no estamos acostumbrados.
¡Ay! Quién pillara un plato de puchero. Jejejeje

Una lirita y zumito pa tu cuerpo

¡Ole mi Sisuka!

Bueno mañana será otro día con pilas recargadas y lleno de cosas que hacer y lugares que visitar, así que desde la cama de la 402 del Sude Konak con más gases que una botella de oxígeno y buscando acuarios por todos lados, nos despedimos hasta mañana. Muchos besitos a todos y que os cuidéis.






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