Los destellos del sol nos despiertan cada mañana en esta casita tan coqueta del sur de la isla. Su luz ilumina cualquier resquicio de la habitación avisándonos de que un día espléndido nos espera para que lo exprimamos hasta caer rendidos.
Así iniciamos el día, desayuno, ratito de juego, gym, ducha y preparado para visitar lugares nuevos de la isla.
Pusimos dirección a Ingenio un pueblo situado al centro de la isla a través del cual se accede a una zona de grandísimos barrancos y laderas de piedra donde los primeros pobladores canarios, los guanches, utilizaban para vivir. Hoy día estas cuevas sirven de restaurantes donde se puede disfrutar de la verdadera gastronomía canaria en un espacio inigualable. He aquí algunas fotos de la cueva y del Barranco de Guayadeque.
Como el platanito chico no tenía apetito y nos tenía ya tan preocupados, no disfrutamos ni de la comida ni del entorno como se debía, de ahí las escasez de fotos del lugar.
En cuanto a la comida probamos un poco de todo, gofio escaldado, queso frito, carne y pescado.
De ahí, y tras atravesar por carreteras súper estrechas fuimos dirección Las Palmas (hospital Santa Catalina).
Tras 30 minutos de carretera con bastante tráfico llegamos a la capital notando el cambio del norte al sur de la isla. En esta zona el clima era algo más fresco, con menos luz y con mucha circulación de coches (dícese de cualquier capital).
Vista de la capital, con casas que nacen en la ladera de la montaña y que se fusiona con la Vegueta (casco histórico) y la ciudad moderna, todo ello mirando siempre de cara a la mar.
Esperamos mañana perdernos en sus entresijos.
Vuelta al hotel, cena con temática canaria, una miraita al espectáculo de Abba, duchita y a la cama.










No hay comentarios:
Publicar un comentario